Las 4:00 am, el despertador aún no suena pero mis nervios me
despiertan, en realidad no me han dejado dormir toda la semana, es domingo 8 de
Julio 2018, el día que marcará un antes y un después en mi existencia...no, no
es broma.
Después de mi fracaso en UMAM me sentía decepcionado,
frustrado, abatido, sin muchas ganas de continuar entrenando, eso sumado a un
par de infortunadas pérdidas me hacían cuestionarme muchas cosas.
Me levanto, me pongo el trisuit, lo siento frágil, carente
de brillo, como traer una armadura de papel que pesa una tonelada de pura
basura...sí, mi confianza estaba ausente, igual que mis ganas, pero donde
fallan las ganas la disciplina debe actuar.
Termino de vestirme, medias de compresión, el chip, las bolsas
para las transiciones...vamos a hacer esto.
Llegamos a donde pernoctó mi bicicleta, Ankalagon estuvo a
la intemperie, parecía que el sereno de la noche la había mojado...pero más
aprecia estar ansioso de salir y demostrar que podía volar más rápido que cualquiera
que estuviera allí.
Dejó las bolsas, regreso con mis padres, nos acercamos a la
zona de salida, la natación...el lago, aún no se, es una boca oscura. Cambio
dos veces de googles, cuando al fin me decido, los elegidos se les rompe la
liga...diablos, optare por los otros. Me despido de mis padres, un abrazo, un
beso y mi mejor sonrisa que los nervios me dejan esbozar son mi firma.
Miró al este y parece llegar Gandalf levantando su vara y despejando
la oscuridad, igual que en el abismo de Helm, la boca negra amenazante que
parecía el lago se convierte en un brillante espejo.
Entramos al agua son las 6:45 am...no existe vuelta atrás,
5...4...3…2...1… ¡A nadar!, Salimos como salmones cuesta arriba, golpes,
patadas, empujones, nada se siente como una agresión es más bien un “vamos a
pasar, vamos adelante” nado...no sé cuánto nado, pierdo al “cardumen” y me
separo, cuando volteo...estoy… ¿Dónde estoy? Me invaden los nervios, una
vocecita sale de mi cabeza:
-Lo vez, eres un inútil, no llevas ni 10 minutos y ya te
perdiste. No traes boya pues no la pusiste completa, y… ¿Qué crees? Hagamos
esto más interesante.
Ignoro a la voz lanzó una brazada con furia, dos, tres,
cuatro, mi temperatura corporal se eleva de golpe… ¡No idiota!... ¡los googlees
se empañan!, ¡No!
-Vez como solo tengo que apretar un poco la tuerca y tú
pierdes el control, como te vuelves un ser estúpido. Pero se pondrá peor, estás
solo, perdido, no ves, nadie vendrá a ayudarte, date por vencido y regresa a
casa a revolcarte en tu mediocridad.
Me giro y termino boca arriba, se acabó… pasan unos instantes...es
verdad, ¡puedo nadar de dorso!
Comienzo a hacerlo y me acerco donde escuchó ruido, bendito súper
oído, veo un kayak y comienzo a gritar.
-¡Kayak!, ¡kayak! ¡Ayuda!- Gritó a todo lo que mi pánico me
deja.
Llegan en mi ayuda
-Tranquilo, sostente de la punta o nos voltearas a los dos.
Te faltaba un metro o menos, ve y nada alrededor de la boya y continúa, relájate.
-¡Me perdí!, ¡Se nublaron mis googles!- Le digo con voz
apremiante y agitada.
-Tranquilo, vas a buen ritmo.
-¡Gracias!- Le gritó y salgo otra vez a nado.
Voy muy atrás, seguro llevo media hora nadando. Espero
llegar en el límite, no me quiero ir, no al inicio. Nado con fuerza, rapidez,
soltura, rebasó a varios, y... ¡me vuelvo a perder!
-¡Eres un idiota subnormal!, Jajajaja- la risa es ácida,
burlona, lacerante.
Mi respuesta es simple, continuo nadando, ahora con más
cadencia, pasó la boya que me falta y la otra y otra más, dejó de oír más
ruido.
De nuevo estoy perdido y regreso y una vez más.
Un kayak viene por mí y me indica por donde. Es la zona
final, nado con rapidez, un Sprint, ojalá llegue a tiempo, seguro hice una hora
o un poco más, deberé volar en la bici para no ser descalificado... nuevamente,
como en UMAM.
Me ayudan a salir, ¡benditos voluntarios!, Pues la salida
está muy resbalosa.
Le gritó a mi mamá y le aviento mis googles, ellos están
sorprendidos… no los culpo, mi tempo es una mierda.
Corro descalzo, rebasó, piso fuera de la colchoneta de
protección, ¡Quítense que no tengo tiempo!
Me encuentro a un compañero de equipo
-¡Que bien vamos!, Traemos muy buen tiempo.
Siento como un mazo golpeándome, veo mi reloj, ¡50 minutos y
no lo había detenido al salir!
-¡Pequeño estúpido, eres sumamente fácil de manipular!-
Vocifera la voz burlona
Pero otra voz en mi cabeza le pone una mordaza y lo pone de
rodillas.
-En verdad llevas un buen tiempo Yoda- Dice. La escucho y la
“huelo” pero no la reconozco...solo escucho una palabra final...SOLO.
Salgo corriendo a cambiarme como rayo, la armadura comienza
a caerse la piel se vuelve dorada, monto a Ankalagon y salimos disparados, la túnica
se vuelve roja.
Recuerdo las instrucciones de Karem, mi entrenadora, “lleva
un buen ritmo, ve a tu paso, rueda redondito y diviértete”
Eso hago, veo pasar a varios, rebasó a otros tantos, platico
con algunos. Vamos en unos “columpios” son subidas y bajadas en asfalto algo
accidentado.
Tomo mi agua después de deglutir un gel energético, pasó un
bache y...se me cae...si me regreso pierdo mucho tiempo, si la dejo mi reserva
de líquidos reduce un tercio.
La voz de mujer, ahora sí la distingo, me dice NUNCA. Por lo
que decidió no regresar por el agua, aceleró, debe estar cerca el punto de
abasto.
Acelero y veo el reloj...56 km en 2 horas exactas. ¡Vamos
volando!, Diablos mi mejor tiempo eran 22km en una hora o 44 en dos…
Comenzamos el ascenso, una escalada larga...larga, larga y
pronunciada. La más demandante de todos los 70.30 según escuché de boca de los
organizadores y varios atletas. Yo la comparo con subir a Santa Fe en la Cuidad
de México, pero el doble de larga, por lo que no me resulta tan complicada,
pero tampoco es sencillo.
Vuelvo a escuchar la voz y dice “YODA...CORRE”. Es una voz
conocida, dulce y la conozco. Me levanto de la bicicleta y subo, las piernas
soportan, la espalda soporta y ¡Ankalagon ruge!
Llegamos a la cima y
comienza el descenso.
¡40, 50, 60...70 km por hora!...
-¡POR LA HORDA!- Sale de mi garganta, de mi pecho, me libero
del miedo, del terror vivido en el lago. Aceleró.
Subo el puente por donde empezamos...recorro adoquín y me
indican frenar, veo nuevamente a mis padres alentándome.
¡Diablos, que fuerza!, ¡Que seres tan maravillosos! Detrás
de ellos puedo ver a ese chingado Skywalker, su mano “mecánica" se cierra
en un puño y me hace el signo de “Fuerza”
Llegó nuevamente a la zona de transición, me quito las
“zapatillas” y me calzo los tenis para dar por iniciado el medio maratón, la
ultima etapa. Ale luna, Carito y Ananda diablos, junto con el “Monchito” se
hacen presentes y escucho como dicen a coro:
-¡Corre insensato!- Si, la frase de Gandalf en la tierna voz
de 3 niñas hermosas y un niño que adora los “obots” (robots)
Salgo dando un acelerón. A lo largo de toda la ruta una voz
dulce me susurraba algo, pero mi miedo no me dejaba oírla bien, solo escuchaba
fragmentos.
Vuelvo a pasar por donde la gente te alienta, mis padres, mi
madre chifla y me da aliento, mi padre más serio pero te levanta el ánimo a su
estilo. Voy a buen ritmo, pero el sol ahora está alto y es inclemente, el
cansancio y el tiempo maravilloso de la bicicleta cobran factura, 90km en 4
horas...para ser la primera vez es muy bueno...para mí.
Llegó a los 10 kilómetros, ¡estoy fundido!, Y es cuando la
oigo, una voz clara, dulce, con ese timbre inconfundible, un olor de frutas y
avellanas, con un toque de chocolate, como oler el rayo de sol de la mañana
sobre ese lunar junto a la boca.
-¡Nunca corres solo!, Continúa, te presto mis fuerzas, y la
mitad de…
El mensaje es claro, la voz fuerte, sacó fuerzas de su
fuerza, energía de su energía, de nuevo
mi disciplina se impone.
Mi madre corre junto a mi unos metros, mi padre me acompaña.
Es todo lo que necesito.
-¡NUNCA CORRES SOLO!, ¡ASÍ QUE CORRE!- Grita la voz
Corro los últimos 5 kilómetros adolorido, pesado, fundido,
¡pero no solo!.
Aceleró al final para cerrar dignamente, no estoy feliz con
mi tiempo del medio maratón, pero en el conjunto, Son ocho horas cuarenta y
algo...eso me molesta. Pero está hecho.
Buen tiempo para un primer medio Ironman. Mi primer 70.30.
Estoy a un tercio de mi meta más alta y aún falta mucho por trabajar.
Reviso mis tiempos, ocho horas, tres minutos, me da un
vuelco el corazón. Es un mucho mejor tiempo del esperado, aún alcanzó posición
en el ranking.
Gracias C. Abril, por acallar a mis dudas y desvanecer mi
miedo...el terror. Lograste “eclipsar” la duda.
Pude superar el reto y demostrar que fluir es mejor que
pelar a lo tonto, que enfurecer es signo de debilidad no de fuerza y que si
escoges unos putos googles al inicio, no los cambies y llénalos de anti
reflejante.
UMAM es una prueba que este año me dejó una herida enorme
en la autoestima, en la fuerza y en la confianza. Pero las heridas sanan y quedan como cicatrices, enseñanzas. San Gil fue lo que nos recobro y ahora vamos por más y por buen camino.
Prueba superada. Soy un Ironman… en construcción. Hombrera ganada
Dedicado a todos los pioneros.





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