Jacaranda de mi corazón

Mi querida Gualanday, no pudiste escoger una flor, árbol semilla más adecuada para ti. Es de tronco duro, resistente alto y majestuoso, sus ramas abren a manera de abanico o siempre tratando de alcanzar las estrellas, sin saber que las estrellas habitan dentro de ti.

La semilla, una dura capsula plana y que contiene el secreto de la vida, igual que tu alma y corazón, que es difícil de penetrar, es complejo que exteriorices tus sentimientos , pero esas pocas veces que lo haces son la cosa más hermosa de este mundo.
Pero el pináculo de tu hermosura es color azul violáceo, en primavera y otoño, cuando este árbol está en pleno florecimiento podemos ver tu esencia, las ramas se cuelgan un poco dándole un aspecto melancólico a ese enorme titán, pero bañándolo de un color que resalta con todo a su alrededor, el tronco queda ignorado y resplandece  tu lado más jovial, más alegre, más dulce, tu que tiñes el mundo de ese color tan especial a todos los que te rodean.
Tu energía se transpira por cada uno de tus pistilos, en cada parte de la corteza, en cada raíz y ver cómo te expandes por el mundo con tus con semillas aladas, cuales alas de Pegaso dejando “fragante” el mundo donde los mortales, inmortales y las leyendas podemos disfrutar de tu presencia nos vuelve almas heroicas deseando reposar entre tus ramas.


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