
Estábamos en el "diablo de Catachan", nuestro crucero estelar, partimos hacia una misión de aseguramiento, un bastión al parecer abandonado, se habían mandado unidades de reconocimiento pero ninguna regreso. Tanques Manticora, quimera y medusas nos respaldaban; un buen general debe saber que siempre se necesita el apoyo pesado si se retomara un antiguo bastión.
Nos íbamos a encontrar con el comandante supremo Jarran Creed en Q. Sthobbies, un planeta bastante poblado ya, donde se han dado combates gloriosos, el fuego es arrojado del cielo por volcanes activos , la nieve cubre una parte del hemisferio, densos desierto, en fin, un sin dios de climas recorren este planeta no explorado completamente. Aquí hace poco habían sido divisados unos viejos enemigos, casi olvidados, pero su presencia inquietaba bastante: los Eldars obscuros. Estos degenerados, adictos a las carnicerías, a la velocidad y a las batallas relámpago, eran guerreros terribles y traían tecnología renovada, más letal, si eso era posible.
Nuestra misión era fortificar el asentamiento en el planeta o retomarla, aun no sabíamos.
Llegamos primero. Los Catachanes siempre llegamos primero y nos vamos al final. Casi de inmediato llegaron los valerosos Cadianos.
Después de saludos poco formales, pues entre viejos camaradas los formalismos sobran, Creed me informó que estábamos en apuros, avistó una enorme fuerza de Tiranidos descendiendo sobre el planeta. Pero esas no eran todas las malas noticias. Unos marines espaciales del caos se habían divisado a unos 900 kms. y acortaban la distancia terriblemente rápido.
Ambos ladramos órdenes, sabíamos lo que venía. En menos de 30 minutos los cañones estaban preparados, los escuadrones ordenados y los rayos del crucero estelar alineados, listos para apoyarlos en la batalla.
En nuestro flanco derecho los marines espaciales del caos reagrupaban sus tropas, pues lo que primero les había parecido una sencilla cacería de Tiranidos, se había tornado bastante peligrosa. Por un lado, las bestias de la mente enjambre los triplicaban en número, eso sólo ponía más contento al Sable, quien comandaba siempre a estas bestias sanguinarias conocidas como "los Insanos".
Pero todo general sabe que no se deben sacrificar más tropas de las necesarias. Lo terrible es que el bastión abandonado y bien fortificado, donde se pensaban posicionarse para aniquilar a los Tiranidos tranquilamente, acababa de ser ocupado por nuestras fuerzas, y dos de los más altos rangos los comandaban; no seria una pelea fácil, aun cuando estuvieran sólo contra los Tiranidos o los humanos. Ya se sabía de brutales batallas anteriores.
Interceptamos una transmisión del Landrider del Sable, la reproduciré para ustedes íntegramente, pues de aquí la confusión de las salamandras y el fuego amigo:
-Reagrúpense al lado de la escoria humana, si acortamos distancia, ellos serán presa fácil y tomaremos mejor posición contra los Tiranidos, no abran fuego contra ellos aun...-
Mientras rugía estas órdenes, el sable desenvaino su sable demonio que gritaba
-¡Sangre para el dios de la sangre!
En la órbita del planeta estaba patrullando "la ira de Vulkan", Hestan la comandaba, una señal psíquica había atraído a su bibliotecario a esta localización, podría tratarse de pistas para encontrar más reliquias pertenecientes a Vulkan, su primarca perdido. Cuando descargaron una fuerza de exploración que el mismo suplente del primarca comandaba, un rayo incandescente alcanzo sus comunicaciones, una lluvia de fuego y acero los "empapo", al enfocar bien, vieron que la guardia imperial estaba atacándolos...algo inaceptable, esos traidores deben pagar...y como para confirmar sus sospechas hordas del caos los secundaban. Desde el trasporte Landrider sale la orden de Hestan.
-¡Purifiquen a los impuros!, ¡y erradiquen al caos!

Minutos antes, llegaba una transición del exterior de mi quimera.
-Comandante Straken, el escaner de alta velocidad detectó una escuadra de guadañas en nuestra posición...eso y dos soldados heridos. Se alejaron unos 800 km hace apenas 8 segundos a las 12 en punto.
Me tomo unos instantes y sin titubear informo al Comandante Creed.
-Señor, hostiles Eldars obscuros a las 12 en punto, tengo dos heridos, abriré fuego a esos malditos, de los caos, no hay agresión por contestar, pero mi psíquico detectó un desplazamiento en "la telaraña", al parecer una tropa grande se aproxima.
- Procede, nosotros cubrimos el flanco del caos, aun que algunos Tiranidos ya nos detectaron, los quitaremos de en medio para que no lleguen o sufriremos cuantiosas perdidas, los azucaremos a atacar al caos. Ese enjambre es conocido como Kraken, sus colores como si vinieran en llamas los pone locos de rabia y sedientos de sangre, dicen que una necrosis de demencia los controla.
-¡Maravilloso plan Creed!, así dividimos el fuego y con suerte se mataran entre ellos.
Atacar la posición donde los eldars oscuros iban a aterrizar fue algo precipitado, pues cuando vimos que era un Landrider y un Dreadnougth de las salamandras... ya era demasiado tarde.
S-¡Maldición!, comuníquense con Hestan.
-Señor, se quedaron sin señal... y su bibliotecario esta bloqueando a nuestro psíquico.
S- Esto es extraño, pocos pueden interferir o destruir, las comunicaciones de esta manera, se necesita la precisión de un cirujano para "castrar" así la comunicación... debieron ser las guadañas antes de desplazarse al otro lado de la realidad...malditos perros astutos.
Lo lamentable es que como estamos "junto" a los marines del caos, nos van a vincular con ellos las salamandras, ya que son rápidos en acción y de pocas palabras.
Demonios, el único aliado y tenía que ser el impaciente de Hestan, prepárense, un nuevo enemigo se aproxima-
Lamento decir que no nos equivocábamos, los salamandras nos cayeron con todo, los tiránidos salían de la tierra como las cucarachas que son...no me alegra decir que barrimos con las fuerzas de las salamandras. Me ví forzado a aniquilar a dos buenos exterminadores, no quisieron hacer caso y como traían esos enormes martillos son lentos, arma favorita del capitulo, no fue tan difícil.
¡Por el emperador!, ¡Hestan debió detenerse!, pero ese ímpetu que lo caracteriza nos iba a borrar del mapa, no iba a entender de razones, tuvimos que herirlo gravemente para que se detuviera y se replegaran.
Por fortuna el caos estaba tan entretenido con los Tiránidos, aplastando Carnifex y siendo aplastado por las hordas de extraterrestres que no tuvieron tiempo de reparar en nosotros. Los cuatro bandos sufrimos terribles pérdidas. Cuando por fin la bandera de ambos planetas ondearon en lo alto de la fortificación, las salamandras comprendieron al fin su error, lamentablemente era tarde...muy tarde.
Las Hordas del caos quedaron tan mermadas y por un engendro tan enorme como dos leman russ montados el uno sobre el otro, en mi experiencia lo tengo clasificado como un tirano de enjambre. Les hizo ver tan negra su suerte que pudimos parapetarnos bien, recargar las armas y activar las defensas automáticas.
Cuando se voltearon a tomarnos como objetivo estaban descargándose nuevos refuerzos de Valquirias y Vendetas, así que decidieron llevarse sus ofrendas con su dios de la sangre y salir vivos, los pocos que quedaban.
He de agregar que nos faltaron soldados, media docena de heridos y media más de muertos, a parecer en cada ejército había pasado lo mismo, pues reinaba un poco de confusión, las buitres de Commorragth salieron de rapiña, todos fuimos víctimas de los Eldars obscuros en la confusión, ¡malditos sean!
Como dato curioso, los salamandras nos reclamaron el haberlos atacado y habernos aliados con el caos. Cuando les iba a explicar lo sucedido la voz de Creed se escuchó antes y pongo la grabación de mi buen amigo.
-¡Tu Hestan!, maldito bastardo impetuoso de mierda! No me importa que te sientas el primarca de tu capitulo, si no tienes comunicaciones llevabas un estúpido bibliotecario que podía comunicarse con nosotros, como cuando los capturaron los Eldars obscuros. Perdimos más gente ambos en el maldito fuego "amigo" de lo que nos hicieron los caos y los Tiránidos juntos.
¡Largate a buscar a ese primarca tuyo, que le ruego al emperador sea mas paciente que tú!
No quiero escuchar nada más o esta estupidez la sabrá el Adeptus Ministrorum. Cambio y fuera.
Después de esto ambos echamos a reír, los del Adeptus Ministrorum jamás han recibido un reporte de batalla de nosotros, hemos pedido refuerzos, somos aliados y amigos de Torquemada, pero de eso a serles fieles a ellos, no. Sólo el emperador tiene nuestra entera lealtad y nadie más...el nos dirige desde nuestro fuero interno.
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